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El cerebro del tubo digestivo

En el artículo anterior, conversábamos acerca de los apuntes del doctor Mario Alonso Puig sobre los tres cerebros que tiene nuestro cuerpo, y sobre el hecho de que los mismos deben trabajar sincronizados; es decir, que deben estar conectados. Pero resulta que a veces se independizan, y cuando eso ocurre, se manifiesta a través de dolencias del cuerpo, que nos avisan de este desajuste. Cuando el que se independiza es el cerebro del tubo digestivo, la persona sufre incomodidades como colon irritable, espasmos, alteraciones en la digestión y otras molestias. Aunque la medicina tiene soluciones pobres e inmediatas para calmar esas dolencias, Puig señala que cuando esa persona reduce su ansiedad y comienza a ver la vida con más ilusión, con frecuencia, y de manera natural, el tubo digestivo vuelve a “sincronizarse” con el tejido cerebral fundamental dentro de la cavidad craneal.

Aquí vemos la importancia de conocer el funcionamiento de nuestro cuerpo y cómo saber controlar la ansiedad realmente nos evita dolencias y enfermedades. Y esta información, querido lector, es oro para los que están sometidos a presiones, tales como cumplir cuotas de ventas o atender clientes difíciles, que es nuestro caso.

Ahora bien, si es cierto que los tres cerebros de nuestro cuerpo actúan conectados, es inevitable que nos preguntemos: ¿Cuál de ellos es el que manda?

Cuenta el doctor Puig que cuando el tubo digestivo se independiza, quien manda en los asuntos del tubo digestivo es el cerebro del tubo digestivo. Y aunque la persona diga que quiere estar bien, eso no sucede. Los plexos de Meissner y de Auerbach, que son los  que constituyen el cerebro del tubo digestivo,  deciden ir por su cuenta, se convierten en rebeldes y generan todo tipo de alteraciones.

Te preguntarás, querido lector, ¿qué hacer en esos casos? La respuesta a esto está en la sonrisa. Sí, la sonrisa tiene la capacidad de volver a alinear al cerebro del tubo digestivo con los otros cerebros del cuerpo, para que nuestras dolencias relacionadas con el sistema digestivo desaparezcan.

Según afirma el doctor Puig, la sonrisa tiene la capacidad de alterar el circuito de la angustia, ya que le envía al cerebro un mensaje señalando que todo está bien. Si una persona logra aguantar la sonrisa, aunque sea de manera artificial, el cerebro se ve obligado a hacer algo para adaptarse a ese mensaje.

Hay una sonrisa llamada “la sonrisa auténtica”, que la descubrió el médico investigador francés Guillaume Duchenne, en 1862, en la cual el músculo orbicular del párpado se contrae en un movimiento involuntario. Esta es la más potente. Sin embargo, como ya dijimos anteriormente, incluso fingiéndola, es decir, incluso haciendo el esfuerzo por sonreírse, ese arco que va al cerebro, tiene la capacidad literal de cambiar el estado emocional. Y esto sucede también cuando utilizamos palabras positivas.

En una ocasión se llevó a cabo en la ciudad de Boston un estudio en el cual se proyectaron, a un grupo de voluntarios, unas slides que tenían palabras negativas. Los voluntarios estuvieron, durante varios minutos, observando palabras como: oscuridad, problema, dificultad, imposibilidad… Luego de esto, se les sacó sangre y se les tomó una muestra de saliva para una técnica que se llama Radioinmunoensayo, que se usa para medir hormonas. En dichas pruebas se observó una elevación del Cortizol, la cual es la hormona del miedo.

En el mismo estudio se procedió luego a cambiar las palabras y se volvió a tomar una muestra de sangre. El resultado es que el cortisol bajó inmediatamente. Este experimento demostró que nuestras palabras abren espacios emocionales. Llaman a determinadas imágenes. Todo esto nos quiere decir que en la gestión de nuestra cara, en la  gestión de nuestras palabras, en la gestión de las acciones que llevamos a cabo, está también la gestión de nuestro mundo emocional.

  1. Muy acertado el contenido. Yo tengo como objetivo sonreír pese a las circunstancia ya que una sonrisa no te cambia tu autoestima si no influye con todo lo que hay a tu alrededor y es contagiosa para aquellos que la identifican como buen sentimiento de quien la demuestra. Saludos excelente artículo.

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