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El extraordinario regalo de una idea

En oportunidades anteriores les he comentado acerca de las exitosas charlas TED y hoy quiero hablarles sobre un el elemento común que tienen todas: una idea.  Así lo asevera Chris Anderson, una de las voces más autorizadas en el mundo entero para hablar del asunto, ya que ha sido, durante más de doce años, el organizador y presentador de casi mil charlas TED, las cuales han tenido, en su conjunto, más de dos mil millones de vistas en el mundo entero. Anderson, además, es el autor de Charlas TED, la guía oficial de TED para hablar en público.

Visitando el sitio oficial de TED (https://www.ted.com/) podemos encontrarnos con una breve charla protagonizada por el mismo Anderson, la cual se titula El secreto de una  gran charla TED, y en ella el autor condensa buena parte de la información fundamental desplegada en su libro, la cual sirve para sintetizar lo que, a su juicio, hace que las charlas TED sean tan eficaces e inolvidables.

idea 1“Hay algo que tienen en común todas las charlas TED, y me gustaría compartir eso con ustedes” señala el experto en oratoria, agregando que estar en primera fila de esas centenas de charlas, le ha enseñado mucho acerca de lo que hace que una presentación, indistintamente del tema de su exposición, sea inolvidable, y es que hacen llegar a las mentes de sus oyentes “un regalo extraordinario, algo extraño y hermoso que llamamos una idea”.

Tan sencillo y poderoso como eso. Una idea. De inmediato se pregunta: ¿Qué es una idea?, para pasar a responder, señalando que “se puede entender como un patrón de información que nos ayuda a entender y a caminar por el mundo”, agregando que hay todo tipo de ideas, desde las muy complejas y analíticas hasta las más simples y estéticas.

Dice el responsable de afinar las ideas que se presentan en ese importante auditorio global, las cuales han sido traducidas a 80 idiomas y han recibido más de dos millones de visitas, que para ello (ofrecer una idea de forma inolvidable e indiscutible), el orador debe tomar en cuenta cuatro consejos que le permitirán lograr ese cometido.

Esos cuatro consejos son los que se enumeran a continuación.

El primero, dice Anderson, es limitar la charla a una única idea importante. “Las ideas son complejas; hay que reducir el contenido para poder centrarse en la idea que nos apasiona y tener la oportunidad de poder explicar esa idea correctamente”, agregando que para ello debemos integrarla en un contexto, dar ejemplos, animarla. “Por eso elijan una idea, hagan de ella el hilo conductor que recorre toda la charla, de modo que todo lo que se diga remita a eso de alguna manera”.

El segundo consejo para perfilar una idea en la mente del público es ofrece a quien escucha una razón para atender. “Antes de empezar a construir cosas en la mente del público, uno tiene que ser bienvenido”. ¿Y con qué herramienta se logra este cometido? Con la curiosidad. Es decir, despertando la curiosidad del público. “Hagan preguntas provocativas, interesantes, para indicar por qué algo no tiene sentido y necesita explicación”, comenta, para luego explicar que si el orador logra hacer evidente una brecha en la visión del mundo que tiene alguien, esa persona sentirá la necesidad de completar esa laguna de conocimientos. Y una vez que desatan ese deseo, afirma Anderson, será mucho más fácil empezar a construir su idea.

idea 2El tercer consejo tiene que ver con el hecho de que el orador debe construir la idea, parte por parte, a partir de conceptos que el público entienda. Hay que usar el poder del lenguaje para entretejer conceptos que existen en la mente del auditorio. Para ello, el exponente debe usar, no su lenguaje, sino el de quien escucha. “Empiecen con lo que ellos saben”, dice, agregando que los oradores con mucha frecuencia olvidan que muchos de los términos y conceptos que usan son, además de sofisticados, completamente desconocidos por su público. Sugiere que no los expositores no olviden la importancia de las metáforas, las cuales “pueden jugar un papel crucial en el ensamblaje de las piezas, porque revelan la forma deseada del patrón, con base en una idea que quien escucha ya entiende”.

Y finalmente, el cuarto consejo que ofrece Anderson para lograr perfilar una idea en la mente del público es, precisamente, hacer que valga la pena compartir la idea. Para ello invita a los oradores a que se pregunten a quién beneficia esa idea. “Si la idea solo les sirve a Uds. o a su organización, entonces, lo siento, quizá no valga la pena difundirla”, sentencia. Luego afirma que, si en cambio, la idea tiene el potencial para alegrarle el día a alguien o cambiar la perspectiva de otra persona para mejor, o inspirar a alguien a hacer algo de manera diferente, “entonces tienen el ingrediente central para una charla genial, que puede ser un regalo para ellos y para todos nosotros”, concluye.

De esta manera, con estos cuatro consejos, recabados a lo largo de más de doce años escuchando charlas que exponen, y ayudando a que lleguen al público de forma amena, Chris Anderson nos ofrece unas valiosas herramientas para hacer llegar nuestras ideas a nuestros interlocutores.

Espero, querido lector, que las mismas te resulten útiles y te ayuden a preparar presentaciones inolvidables para tus productos o servicios.

 

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