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Las ideas que inspiran se vuelven irresistibles

Hemos dedicado estos artículos a hablar de los hallazgos de Carmine Gallo en cuanto a los elementos comunes de los grandes oradores que han pasado por TED. Y cómo la emoción al comunicar la ideas es el factor clave para echar a andar una presentación que sea, a su vez, original e inolvidable.

Decíamos, entonces, que la clave para dar fuerza a esos atributos, estaba en la pasión con la cual se exponen, a efectos de inspirar a la audiencia. Pero, por otra parte, es sabido que no puedes inspirar a otros con tus ideas a menos que tú estés inspirado con ellas. Entonces, en esta primera ley que tiene que ver con lo emocional, hay un factor que es la pasión. Y es mostrar que estás conectado realmente con el tema. Que crees en él. Que te resulta vital y es parte consustancial de tu modo de ver la vida. Esos estudios de los que hemos comentado anteriormente han demostrado que la pasión es contagiosa, que cuando realmente yo veo a alguien que muestra pasión, definitivamente me conecto con ello.

Una muestra de ello es Steve Jobs, quien además de innovador y creativo, tiene fama de que todo lo hacía movido por la pasión. Y lo mostraba en cada alocución. Y así como él, otros grandes innovadores de nuestro tiempo. Si nos asomamos a cualquiera de las charlas TED (www.ted.org) podemos constatarlo. Podemos ver, por ejemplo, a Larry Smith durante su conferencia denominada: Why you will fail have a great career (por qué tú vas a fallar en tu carrera) y ver con qué pasión diserta sobre el tema.

Muchos son los maravillosos expositores que podemos encontrar en esas charlas y conferencias TED, y en todos encontraremos como elemento común una enorme capacidad de contagiar a los oyentes con el tema de sus ponencias, que viene de la enorme pasión con la cual las exponen.

A partir de ese primer elemento (emocionar a la audiencia), los otros dos elementos supondrán una forma poderosa de terminar de enganchar, debido a que ya una vez emocionada, el siguiente paso es lograr que ese mensaje, que ya encontró en el auditorio terreno fértil, logre su cometido de despertar su atención y, de igual manera, volverse inolvidable debido a la forma creativa y original en que se presentaron las ideas.

De esta manera, luego de asegurarnos de que trasmitimos pasión, y esto supone que tengamos un conocimiento profundo del tema y que el mismo nos cautive y sea congruente con nuestro modo de vivir la vida, debemos buscar la manera de presentarlo de forma que toda esa pasión que sentimos por el tema pueda llegar a nuestra audiencia de forma atractiva, y que la experiencia se vuelva memorable en sus vidas.

No olvidemos que vivimos en una época en que la gente está sometida a miles, por no decir millones, de estímulos visuales. Tener eso en cuenta nos llevará a plantearnos el reto de presentar nuestras ideas, no solo con genuina pasión, sino además de una forma tal que quien presencie nuestra exposición sienta que se encuentra ante un hecho inédito en su vida. Para lograr ese cometido, debemos tener la originalidad de pensamiento que nos permita acudir a formas propias de decir y de presentar las ideas, que al lector le lleguen de la misma manera. Que sienta que ha recibido una información absolutamente novedosa. Que sienta que algo ha cambiado en su percepción del mundo luego de haber recibido esa información.

Pero nunca debemos perder de vista que, ante todo, debemos trasmitir pasión. Sin esa pasión, no hay manera de ofrecer una ponencia que sea novedosa ni mucho menos memorable. Y, como ya dijimos y consideramos válido recalcar, para trasmitir pasión hay que sentir pasión. Esa es la clave de todo cuanto hacemos. Y los vendedores sabemos que eso es fundamental en nuestra profesión.

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