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No todo estrés es enemigo

En un artículo anterior comentábamos acerca de un estudio realizado, mediante el cual se sometía a unos voluntarios a la lectura de palabras negativas y positivas y de cómo estas incidían en los estados de ánimo de los mismos, activando un incremento o un deceso de cortisol, que es la hormona del miedo. Hoy hablaremos del estrés.

La Universidad de Harvard, pionera en este tipo de estudios relacionados con la neurociencia, ha demostrado que entre el 60% y el 90% de las consultas a médicos generales en el mundo occidentalizado, son debido a lo que se llama “emociones tóxicas”, esto es la amargura, la rabia, la frustración. Cuando tenemos emociones tóxicas de forma estable (es decir, continua), segregamos mucho esa hormona que se llama cortisol. Ella se acopla a la membrana de los glóbulos blancos, de los linfocitos, que son las células que nos protegen frente a bacterias, virus y tumores, y no los dejan funcionar. Eso hace que sea más fácil que seamos víctimas de una gripe, por ejemplo. Esta información nos dice que realmente podemos hacer cosas para cambiar nuestros estados emocionales.

Sin embargo, el estrés es el gran desconocido de estos temas. Cuando oímos la palabra estrés normalmente pensamos en algo malo. Pero el estrés es la reacción del organismo, en conjunto, ante una perturbación que ha habido. Bien sea una perturbación externa (vamos por la calle y vemos un animal peligroso), o una perturbación interna (un exceso en la comida que hizo que se nos subiera el azúcar).

Sin embargo, hay una parte de ese estrés, que es positiva. Es el que se conoce como eustrés, y es el que hace que estemos más concretados cuando la situación lo requiere. Ese eustrés nos ayuda a crecer. Pero también hay una forma de estrés, llamada distrés, que es el que nos anula, nos frustra, nos amarga y, en general, hace daño.

Hoy en día se sabe que la causa número uno del distrés es interna. Se debe a cuando constantemente nos hablamos de una manera que, lejos de ayudar, lo que hace es bloquearnos: Nunca lo vas a conseguir, es imposible, eres un torpe, te faltan títulos académicos. Esto es algo que se ha podido comprobar. De hecho, se ha podido fotografiar. Hay una tecnología llamada Resonancia de fusión magnética, mediante la cual se  puede ver qué áreas del cerebro se iluminan cuando esa persona que ha sido atrapada hábilmente por “engaños psicológicos”. En estudios que se han hecho se ha podido determinar, incluso, que se han observado cambios importantísimos en el riego sanguíneo debido al distrés.

Ahora bien, para seguir avanzando en ese tema de la fuerza que tienen las palabras sobre la salud de nuestro organismo, hay algo que resulta vital entender: nosotros vivimos en espacios de la realidad. Esto quiere decir que lo que vemos es solo una parte de lo que realmente es. La vida tiene, inevitablemente, momentos duros. Pero, así como tiene momentos duros, también nosotros tenemos la posibilidad de conducir nuestra atención a donde nosotros queremos. Esto quiere decir que si solo estamos enfocados en el aspecto negativo de las cosas, llega un momento, literalmente, en el que, aunque haya algo positivo y valioso, no lo podremos ver. Es imposible verlo. Tomemos en cuenta que la percepción es una construcción cerebral. Es decir, si uno filtra permanentemente todo lo positivo, al final terminará por creer que vive en esa realidad.

Esto es particularmente importante para los profesionales de las ventas: la capacidad de ver las oportunidades en medio de los momentos adversos, nos permitirá acercarnos a la posibilidad de encontrar las soluciones en medio de esas adversidades. Definitivamente, se trata de un hábito que vale la pena cultivar.

  1. Excelente articulo, no conocía esos términos sobre el estrés y tampoco que podría llegar a haber un estrés positivo, ahora una consulta, esto de pensar positivamente podría relacionarse con metafísica? Saludos equipo Neurosales y a Carlos.

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