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El trabajo soñado no es solo tener fama y dinero

Como comentamos en el artículo anterior, una persona se reconoce viva a través de la existencia de las otras personas con las que interactúa. Y así hemos desarrollado nuestras sociedades. Este hecho, del que se pueden aportar miles de ejemplos, es especialmente patente en el mundo de las ventas. En el trabajo de vendedor necesitamos a nuestros clientes para hacernos visibles, para desarrollar nuestra labor y para sentir que la misma tiene un impacto tangible. Es por eso, por la enorme actividad social que tiene nuestra profesión, que todo supervisor de ventas debe entender la importancia que tiene para sus vendedores sentirse atendidos. Como todo el mundo, dirás tú, querido lector. Pero yo estoy convencido de que los vendedores necesitamos una especial dosis de atención, ya que nuestra actividad, bien vista, es bastante solitaria. Nuestro día a día pasa atendiendo un territorio, empleando largas horas de traslado antes de contactar a una persona, en completa soledad.

Entonces, entendida la importancia de ese asunto, volvamos al libro de Lencioni. Como dijimos al principio, la idea es detenernos en este estudio para, no solamente precisar qué es lo que define un trabajo no ya digamos malo, sino francamente miserable.

Y este asunto es de mucha importancia. La empresa encuestadora Gallup determinó que el 77% de los trabajadores están inconformes con su empleo. Y al momento de este estudio, esta situación costaba a la economía más de trescientos cincuenta billones de dólares. El hecho de que tengas en tu equipo una persona insatisfecha con su trabajo hace que su productividad sea baja. Y el asunto no se limita al ámbito laboral, sino que repercute en la sociedad. Ese vendedor que siente que su oficio lo desmerece, o no es valorado, o simplemente no está contento, que está definitivamente inconforme, no solo va a tener un rendimiento muy bajo, sino que además no es difícil imaginar cuál va a ser su comportamiento al llegar a casa. Como la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, alguien en casa va a pagar esa cuenta. La mujer, los hijos, el gato o el vecino. Y ninguno de ellos tuvo responsabilidad por la factura que le pasaron.

Lo interesante del enfoque de Lencioni es que, desde su punto de vista, no es el salario la principal razón por la cual un trabajo es miserable. Según lo que determinó este estudio, llevado a cabo por el autor con el apoyo de su empresa  The Table Group, lo que hace miserable un trabajo es la relación con su jefe directo. Esa relación hará que la gente se sienta contenta o insatisfecha con su trabajo.

¿Con su jefe directo? Sí, ya lo vamos a explicar.

Una cosa es tener un trabajo duro, y otra es tener un trabajo en el que te sientas miserable.  Una cosa es tener un trabajo muy exigente, que pareciera que nunca va a acabar, desagradable, peligroso o que no nos guste, y otra es tener un trabajo miserable. De hecho, la visión que tenemos de nosotros mismos no tiene relación directa con la idea generalizada acerca de tener un trabajo “exitoso”. Hay suficientes ejemplos de actores de cine, estrellas de rock o ídolos deportivos que parecen tener trabajos soñados.  Gente cuyo empleo les ha reportado fama, dinero y admiradores, pero luego vemos que se trata de personas, en algunos casos, cuyas vidas tuvieron un trágico desenlace, como es el caso de Marilyn Monroe, Kurt Cobain y Diego Armando Maradona, por nombrar algunos. Es decir, personas que no por tener un oficio exitoso, aclamado y bien remunerado, eran felices con sus vidas.

¿Cuáles son entonces las características de un buen trabajo? O, cambiando la pregunta, ¿cuáles son las características de un trabajo miserable? En el próximo artículo hablaremos de ello

  1. Excelente. Siempre leo sus boletines que adwmas de informar e invitar a la reflexion, ayudan a fortalecer el autoconocimiento de uno mismo y la profesion de vendedor, que, tal como señala el libro es mas un atributo de la conducta humana q una transaccion comercial.

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