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Presentar contenido inolvidable

Una vez cubiertos ambos aspectos contenidos en las dos primeras leyes: la necesidad de apelar a la emocionalidad y la importancia de ofrecer un mensaje novedoso, vamos a conversar acerca de la tercera y última de las leyes que postula Gallo acerca de las presentaciones eficaces. Esa tercera ley dice que toda presentación debe ser memorable, o como lo señala el enunciado: Preséntame contenido de forma inolvidable.

Para abordar este aspecto es muy importante tomar en cuenta un asunto muy interesante que se conoce como “la regla de los 18 minutos”. En los foros TED, los expositores (que van desde expresidentes y líderes de corporaciones, hasta investigadores y creadores de todos los ámbitos), disponen de un máximo de 18 minutos para desarrollar su ponencia. Y este número no es arbitrario, sino que es el resultado de una investigación que ha determinado que ese es el tiempo máximo del que disponemos para crear un impacto en una audiencia antes de que su atención comience a declinar, y termine por perder el interés.

inolvidable 2Por tanto, toda propuesta, toda conferencia que queramos armar, debe tener como máximo estos 18 minutos que se señala en TED. Estos estudios que arrojan esa cifra han determinado, de igual manera, que hablar durante demasiado tiempo da como resultado un “atraso cognitivo”, que hace que la carga mental de la audiencia sea cada vez más pesada, hasta que termina por olvidar todo lo que escuchó. Es como una memoria digital  que, expuesta a una saturación de información, termina por colapsar perdiendo toda la información que había estado almacenando. El problema de ofrecer una presentación pesada y tediosa, o de tardar mucho tiempo para desarrollarse, no es solo que cansemos o aburramos a la audiencia, sino que corremos el riesgo de generar ese atraso cognitivo el que se hace alusión, provocando que el auditorio olvide lo que habíamos dicho. He allí la importancia de ceñirse a este lapso de tiempo, para evitar el riesgo de no dejar el mensaje en los oyentes.

“18 minutos es tiempo suficiente para ser serio y lo suficientemente corto como para mantener la atención de la gente”, señala Chris Anderson, un periodista, escritor, físico, conferencista y editor en jefe de la revista Wired, quien ha sido, además, curador de TED durante muchos años. Por tanto, un componente importante de este tercer nivel es el del tiempo: hazlo en 18 minutos, que es más que suficiente para desarrollar una presentación efectiva.

Pero el siguiente ingrediente de esta tercera ley tiene relación con los componentes visuales de las presentaciones. Toda diapositiva, lámina o elemento visual que utilicemos durante nuestra presentación deben ser visualmente intrigante. La razón de esto, como siempre, es el funcionamiento de nuestro cerebro. Algunos estudios indican que si recibes información verbalmente, sólo recordarás el 10% de ella. Si a la información verbal, en cambio, añades imagen, esta capacidad de recordar se elevará al 65%. Esto muestra el poder del uso de componentes visuales durante nuestra presentación, que generan un mayor impacto en la audiencia. Entonces, este elemento es fundamental para poder ser inolvidable. No solo desarrollar la presentación en un tiempo máximo de 18 minutos, sino que debemos acompañar nuestras presentaciones con elementos visuales agresivos, novedosos e intrigantes, que sacudan la curiosidad del espectador.

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Bono, líder de la banda U2, y Bill Gates, presidente de Microsoft, son ejemplos de oradores que no presentaron, durante su conferencia TED, diapositivas con viñetas. El material visual que usaron en sus disertaciones fueron fotografías, imágenes atractivas y animaciones. Esto quiere decir que mientras nuestras imágenes sean más intrigantes, más inesperadas, vamos a lograr un mayor nivel de retención en nuestra audiencia. Una imagen elocuente, inolvidable, produce una mayor capacidad de expresión y, por ende, una mayor capacidad de recordación.

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