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Trabajo miserable: invisible, irrelevante e imponderable

Continuando con el concepto de trabajo miserable y como lo señalamos en el artículo anterior, es importante que sepamos hacerle ver a nuestra gente que su trabajo trasciende. No ya no solo que no es invisible, sino que además, tiene trascendencia.

Aquí no se trata de que, en un primer nivel, la gente conozca qué se espera de su trabajo. En efecto, el vendedor y cualquier otro colaborador, necesita conocer qué se espera de su trabajo. Pero esto lleva a otra pregunta más importante aún: ¿Cómo impacta mi trabajo en mi departamento? Sobre todo, la persona (y en este caso estamos hablando de vendedores) necesita saber, necesita oír, directamente de su jefe, cómo su trabajo impacta en el de su jefe y en los resultados del equipo al que pertenece. Es decir, que el supervisor debe saber decirle a sus colaboradores: “Gracias, porque el buen desempeño de tu trabajo hace que el mío sea posible”. Y al impactar en el departamento, impacta en la empresa. Y de esa manera, en una medida, impacta también en nuestra sociedad.

Entonces, para las personas es muy importante saber cómo su trabajo impacta en otras personas. Y aquí vale la pena volver a la respuesta a la pregunta inicial. Existimos en tanto sabemos que no estamos solos.

A los vendedores, ciertamente, nos mueven las comisiones, nos mueve el alcanzar las metas, pero también nos mueve entender que lo que hacemos contribuye con otras personas. Y especialmente contribuye con el trabajo de nuestro supervisor directo. No olvidemos que la calidad de un trabajo, lo que hace que sea bueno o malo, es la relación con el jefe directo.

Entonces, nuevamente aquí la pregunta es: Yo, como jefe, ¿qué debo hacer? Y se trata de, entre otras cosas, buscar esos medios y esos espacios, para hacerle ver a mis vendedores que su trabajo no es invisible, cómo el trabajo de ellos impacta positivamente en mí. Y, por otro lado, yo como vendedor, también internamente, tengo que hacer un trabajo muy importante de saber dar a conocer el impacto que tiene mi trabajo en la organización, mostrar cómo yo estoy colaborando con las métricas de la empresa o las metas de la organización.

Y, finalmente, hablando de esto último, el tercer signo que hace que un trabajo sea miserable es la falta de métricas. Es decir, la imponderabilidad. ¿Qué quiere decir eso? Que las personas necesitamos tener algún indicativo que nos permita evaluar nuestro desempeño, medir nuestro éxito. En el caso de los vendedores es relativamente obvio, porque se nos mide por las ventas, por qué tanto hemos logrado, o no, la cuota asignada. Pero también hay otras cosas que son importantes medir. ¿Cuál es el nivel de satisfacción de los clientes? ¿Cuál es la cobertura que tenemos? Los trabajadores, pero en especial los vendedores, necesitamos esa visibilidad, esos premios, esa motivación, para sentir que todos los días hemos hecho nuestro trabajo. La cantidad de visitas necesarias, la cantidad de llamadas necesarias, todo ese tipo de cosas hace que nuestro trabajo sea más grato. Como jefe, tengo que tener métricas muy claras, muy bien razonadas y, por sobre todo, muy bien explicadas, a mis vendedores. Y yo como vendedor, por mi parte, tengo que colaborar, también, tratando de encontrar qué otros indicadores debo manejar para lograr estas metas.

Entonces, querido lector, con estas notas pudimos entender que las tres razones que hacen que tengamos un trabajo miserable, según Patrick Lencioni, son la invisibilidad, la irrelevancia y la imponderabilidad. De igual manera, según este mismo autor, esa sensación depende en buena medida de la relación que tiene cada trabajador con su supervisor inmediato. Tener consciencia de ello hace que busquemos las herramientas para contrarrestar esos sentimientos en nuestro personal a cargo, de manera que no se sienta poseedor de un trabajo miserable.

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