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Somos a través de los demás

El trabajo es una de las actividades más importantes de nuestra vida. Es tal su importancia, que la autorrealización de cada individuo pasa por una sana relación con las actividades que dedica a ganarse el sustento. Es por ello que sentirse a gusto en el trabajo es una condición que está en el camino de la propia satisfacción. De igual manera, sentirse insatisfecho con el trabajo incide en la percepción que tenemos acerca de nuestra propia vida e, incluso, de nosotros mismos, de lo que somos.
Dada la importancia del tema, me pareció sumamente pertinente compartir estas notas acerca de un libro muy interesante llamado: “Los tres signos de un trabajo miserable”, escrito por Patrick Lencioni, quien es un conocido autor de textos del área de la administración de empresas, con especial énfasis en el ámbito de la gestión de equipos.
Estos apuntes en torno a ese libro tienen por objetivo ofrecer herramientas a los líderes de equipos, especialmente a los supervisores y gerentes de ventas, para que contribuyan a crear ambientes sanos en sus equipos de trabajo. Digamos, entonces, que están orientadas a aquellas personas que dirigen equipos de ventas, más que a los vendedores.
Antes de entrar en materia directamente, me gustaría primero detenerme en una pregunta de tipo existencial: ¿Cómo sabes que existes? ¿Cómo sabemos que existimos y que no somos, por ejemplo, el sueño de alguien? Es una pregunta filosófica que se han hecho innumerables pensadores e intelectuales, desde que el hombre tiene conciencia de sí. Es un tema tan inquietante que Incluso se ha abordado a través de la literatura, como el caso del cuento Las ruinas circulares, del famoso escritor argentino Jorge Luis Borges.
Lo cierto, y permíteme que me adelante a responder la pregunta que te invité a formularte, es que una de las cosas que nos hace sentir que existimos es la presencia de otros. Es decir, sabemos que existimos porque hay otros que están allí, junto a nosotros, corroborando nuestra existencia. O dicho de otra manera, si se quiere más poética: sabemos que existimos porque nos vemos reflejados en los ojos de otras personas. Hay un proverbio Zulú que dice “umuntu ngumuntu ngabantu“, lo cual quiere decir algo así como: gracias porque a través de tus ojos yo me veo. O de forma más simplificada: Somos personas a través de las otras personas.
En fin, que como sea, todos necesitamos al otro para existir. Un ejemplo de esa afirmación lo ofrece la película El náufrago, protagonizada por Tom Hanks, y que fue muy popular en su momento. ¿La recuerdas? ¿Recuerdas qué hizo Tom Hanks, es decir, el náufrago, para no volverse loco? ¿Qué tuvo que hacer para poder sobrellevar la vida durante tanto tiempo en esa isla desierta? Crear al señor Wilson. Es decir, a través de esta figura creada por él a partir de una pelota, su vida adquirió más sentido, porque dejó de sentirse solo. Eso de conversar con alguien, verse observado por alguien, tener el feed back de alguien (así ese “alguien” sea creado por la imaginación) es algo que resulta indispensable para los seres humanos que, después de todo, somos animales sociales.
En las próximas entregas seguiremos desarrollando estas notas sobre este tema que es de vital importancia para el buen desempeño de los equipos de ventas, a partir de la construcción de sanas relaciones laborales que fortalezcan dicho desempeño.

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