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Crisis

Reflexiones sobre crisis y cambios

En muchas de mis conferencias y talleres he citado la frase que dice que en la vida, más que crisis, lo que ocurre son cambios sin herramientas. Cuando en nuestra vida ocurren cambios y tenemos las herramientas para manejarlas, no pasa nada. De hecho, muchas veces, esos cambios se transforman en oportunidades. Por el contrario, cuando ocurren cambios y no tenemos herramientas, definitivamente se convierten en crisis.

En los últimos años, he aprendido que la herramienta principal e imprescindible para todos nosotros es la buena actitud mental. Esta actitud me ha permitido transformar los cambios en mi vida en posibilidades de crecimiento.

Para ser más específico: antes de la pandemia, una gran parte de mi vida profesional consistía en viajar constantemente para dar conferencias, talleres, outdoors. Una actividad que amaba porque el contacto persona a persona para mí era lo máximo y en mi mente no existía ni la lejana posibilidad de hacer este tipo de actividades en forma remota.

Incluso, aunque estaba consciente de las bondades de la tecnología, estaba convencido de que mi tasa de cierre de ventas bajaba mucho cuando lo hacía de forma remota y era mucho más efectiva cuando cerraba de manera presencial.

Ahora me doy cuenta de cuando trataba de hacer una venta o tenía reuniones virtuales con mis clientes “tecnológicamente avanzados”, el tema no era lo presencial o no. Era que no tenía las herramientas correctas: una buena cámara, luz adecuada, un sistema de sonido óptimo y, además, estaba predispuesto a que esa modalidad no funcionaba.

De esta manera, prefería mis actividades presenciales y me sentía contento y exitoso.

Entonces, llegó la pandemia.

Ante ese cambio brusco, que me obligó a cancelar 32 actividades, sentí el apremio de la crisis y la necesidad de moverme. Llamé a mi gran amigo Ralph Kinnard, director de cine, quien me dio algunas sugerencias y me hizo notar la mala calidad de mi cámara y de mi sonido, el uso de backgrounds inadecuados. Es decir, lo estaba haciendo muy mal.

Así que una pequeña inversión en una cámara de alta resolución, sonido profesional y el empleo de un background más íntimo, efectivamente me permitió crear mucho más valor. Y ya que los clientes no contrataban, lo que hice fue ofrecer ese valor como un regalo.

De esta forma, en los primeros meses de la pandemia di no menos de 30 conferencias sobre motivación intrínseca y manejo del cambio. Es decir, busqué darle a mis clientes y contactos información que les podría ser útil.

Y, ¿sabes qué? Por “arte de magia” descubrí un mundo distinto.

Digo magia porque nunca me había paseado por la posibilidad de tener en la mañana una conferencia con un grupo de Guatemala; cinco minutos después de terminada, dictar un taller para una empresa en Ecuador; luego una reunión con un cliente en Perú, para luego -en la tarde – dar una charla a un grupo en Venezuela. Esto es, en solo día “visitar” cuatro países. Algo que, en lo presencial, es totalmente imposible.

Por supuesto, esto hizo cambiar mi pensamiento y ahora me dije “como lo virtual no hay nada” y pensé no volver a lo presencial que ahora representaba, básicamente, gastar dinero y tiempo en viajes. Pero, de nuevo, eso era un pensamiento limitante.

Al comenzar a relajarse las estrictas normas de aislamiento que impuso la pandemia, comenzaron de nuevo los viajes y la posibilidad de hacer presenciales.

Después de dos años, la semana pasada tuve el placer de dictar mi primer taller presencial a un grupo de representantes de siete países de la empresa Doka.

Me reencontré con la magia, con la calidez de lo presencial; haciendo dinámicas, ejercicios e intervenciones entre ellos. Me di cuenta de que volví a creer “lo presencial es mejor”.

Esta situación me deja como aprendizaje que el mundo es cambiante y en esos procesos de cambio ocurren los avances. Ahora estoy en un espacio donde amo lo virtual, pero también amo las experiencias presenciales.

Por eso, más que nunca, estoy convencido de la idea que expresé al principio: en nuestras vidas no ocurren crisis sino cambios para los que no tenemos herramientas.

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